-Hola, yo soy Sid, soy nuevo. ¿Aquí parece que ya os conocéis casi todos no? ¿Cómo os llamáis vosotras chicas?
Yo salí disparada.
-Eh, yo soy Cassie, encantada. -dije intentando poner mi mejor sonrisa. El me respondió con otra, tan perfecta y bonita que me quedé embobada mirándola.
-Yo soy Hel y estas son Lisa y Gina.
-Ah, no conocéis a nuestro compañero. Él es Jake.
Gina le sonrió muy dulcemente y el se la quedó mirando como hipnotizado. Bingo para Gina.
-Bueno yo me voy a instalar también, nos vemos en la cena. -dijo Sid mientras salía de la cabaña. Le seguí con la mirada y se giró y me sonrió. ¿A mi? ¿Me estaba sonriendo a si, sin más? No podía ser, sería una sonrisa grupal, para todos.
Volvimos a nuestra cabaña y comenzó una conversación plagada de risas.
-Gina, ¿has visto cómo te miraba? Dios, le tienes en el bote. -soltó Hel.
-Con la sonrisa que le has dirigido, yo también me habría quedado a si. Ya es tuyo. La verdad es que hacéis buena pareja. -dijo Lisa.
-Si Lisa, tu no te quedas atrás. Te has escaqueado muy sutilmente con Frank a "ayudarle" a instalarse. ¿Qué habéis hablado tan separados? -replicó Gina.
-Ya he visto esa mirada en Frank. Eres su chica del campamento. Cada día el primer día elige a la que le parece más guapa y simpática y la conquista. Te ha tocado este año. Yo lo fui cuando teníamos siete años. -dije riendo.
-Es cierto, os pillé dados de la mano y casi os morís de vergüenza. Yo lo fui con nueve. -pero en los últimos años está más asentado. El año pasado dijo que con la de este año quería seguir llevándose, fuese quien fuese. Por cierto Cass, ¡vaya sonrisa! Yo creo que quiere algo.
-Por dios Hel, ¿cómo va a querer nada conmigo? Es guapísimo y me sacará unos ocho años. Seguro que tiene una novia universitaria esperándole en su ciudad.
-Pues yo opino como Hel. No pierdas la esperanza.
La cena transcurrió de normal. Bueno, todo lo normal que se podía esperar con Robbie sirviendo la comida. Cada monitor se sentaba en una mesa. Ya estaban casi todos sentados y en nuestra mesa la silla del monitor todavía estaba vacía y estaba justo a mi lado. Y de repente llegó Sid y se sentó. No hablamos mucho, yo me moría de vergüenza y no le seguía mucho la corriente. Acabé lo antes posible y metí prisa a las chicas. En cuanto acabamos limpiamos los platos y nos fuimos a la cabaña. Cada noche después de cenar hacíamos un juego. Aquella noche fue lo típico, para conocernos entre todos y acabamos bastante pronto, por lo que en cuanto apagaron las luces y no se veía a nadie por el camino entramos en la cabaña de los chicos. Llevábamos unos 20 minutos allí, hablando. Cada una se había sentado en la cama de su chico disimuladamente y yo en una de las que quedaban libres. De repente se abrió la puerta. Ya está, venía un monitor y nos quedaríamos sin postre en la primera comida o algo peor. Pero por la puerta apareció la cabeza de Sid. Fue mirando cama por cama y paró su mirada en mi y mi cama vacía. Sin decir nada cerró la puerta y se sentó a mi lado.
-Bueno chicos, ¿de qué hablabais? -dijo con una sonrisa.
-Pues de tonterías. Estábamos hablando de música -dijo Hel levantando el móvil que sonaba. Se acabó la canción y empezó una nueva.
-Eh, esta es una de mis canciones favoritas, se llama Helena. -dijo Ted. Y entonces vi que Hel se le quedaba mirando y decía con voz extraña:
-Esta es mi canción favorita.
-Ah, claro. Hel, ¿te llamas Helena, no? -dijo Ted riendo.
-Si, por desgracia. Por eso nunca se lo digo a nadie, es un nombre horrible. Pero esta canción me hace estar orgullosa de él.
-Pues a mi me parece un nombre bonito. Ted viene de Theodore, ¿sabes? Eso si que es un castigo.
-Chicos, yo me llamo Elisabeth, no os quejéis.
-Yo Francis. En serio, es un nombre como de mujer.
-Georgina. Si, mis padres me odiaban antes de nacer.
-Estoy seguro que yo os gano. Sidney, me llamo Sidney.
-Lo siento, pero yo soy la ganadora. Cassandra. Horrible y largo. Y encima hay un mito con mi nombre. Es completísimo.
-Yo me llamo Jake. Solo Jake. Me siento vacío, pero aliviado. -rió Jake y todos comenzamos a reír también. Frank tenía abrazada a Lisa por detrás. Ted tenía la cabeza sobre las piernas de Hel y ella tenía los brazos sobre su pecho. Gina tenía la cabeza apoyada en el hombro de Jake y él tenía la mano pasada por encima de sus hombro y la acariciaba el pelo. Yo tenía la mano apoyada en la cama, detrás de mi cuerpo. Sid puso la suya encima y empezamos a juguetear. Nadie lo notó, no había apenas contacto entre nuestros cuerpos, ni nos mirábamos, pero aún así, para mi fue un mayor logro que el de las otras tres parejas. De repente, no se que pasó. Gina y Jake querían agua y Frank y Lisa los acompañaron a la fuente. Hel se llevó a Ted a enseñarle algo de las instalaciones, no se exactamente que. Y allí estaba yo, sola en la cabaña con Sid, muerta de nervios y de vergüenza. En el movil de Hel sonaba I'll be ok.
-Bueno, ¿que hay de ti?
-¿Cómo dices?
-No sé, eres un monitor, no deberías dejar que los campistas saliesen de sus cabañas por la noche, supongo.
-Tampoco debería estar de noche en una cama con una campista, ¿no? -dijo riendo y me hizo reír a mi también.
-No se nada de ti. ¿Qué haces aquí? Me refiero en el campamento, de monitor.
-Me lo ofrecieron y me venía bastante bien el dinero para empezar la universidad después del verano.
-¿Para empezar? ¿Cuántos años tienes?
-Tengo dieciocho, ¿me echabas más? -dijo riendo.
-Pues si la verdad, pensaba que tenías unos veintitrés o así. -dije riendo, pero en realidad estaba pensando que solo me sacaba tres años. Tampoco era tanto...
-Me llamabas viejo, que mal jajaja. Tú tendrás los dieciséis, es tu último año de campamento ¿no?
-No, en realidad tengo quince. Pero el año que viene vendré de monitora.
-Vaya, quince. Aparentas diecisiete por lo menos, la verdad, había dicho dieciséis porque es la edad límite.
-¿En serio aparento diecisiete? Me llamas vieja, que mal. -bromeé.
Entonces llegaron todos los demás y el dijo:
-Bueno venga, cada uno a su cama y chicas, a vuestra cabaña. Si os pillan fuera la bronca será para mi.
Nos acompañó hasta la puerta y cuando las tres había entrado me puso la mano suavemente en la cintura haciendo que me girase y me dijo susurrando, mientras su mano avanzaba y se colocaba en la parte baja de mi espalda:
-Te repito, aparentas los diecisiete y muy bien llevados.
Su boca estaba tan cerca de mi oído y lo dijo con un tono mezcla entre dulce y picante, que me puso la piel de gallina y me acabó de ganar del todo, aunque no sabía muy bien lo que quería decir.
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